martes, 12 de abril de 2016

Origen del discurso/paradigma de la educación por competencias y su relación con la sociedad de la información

Origen del discurso/paradigma de la educación por competencias y su relación con la sociedad de la información;

Se producen continuamente cambios en la sociedad, tanto sociales como políticos que nos expresan el interés por las competencias básica que hay en la actualidad.
Las políticas educativas  deben ser abiertas al cambio y a la innovación para ir mejorando y así, evolucionar y adquirir rapidez y habilidad en la sociedad de la información y la comunicación en la que vivimos.
“El término “competencia” fue empleado por David McClelland, profesor de Psicología de la Universidad de Harvard, y de sus investigaciones se puede extraer que el éxito para conseguir un puesto de trabajo va más allá de los títulos obtenidos y las pruebas psicológicas a las que seas expuesto. Desempeñar bien un trabajo depende más de las  características de la propia persona, de sus competencia.” (López Cazorla, 2010)
Es decir, el término competencia engloba las destrezas, aptitudes y actitudes que se consideran necesarias para la vida real.

Relación con la sociedad de la información;

Existen numerosos estudios que destacan la gran importancia de las tecnologías de la información y la comunicación y de las lenguas extranjeras para desarrollar las competencias académicas, técnicas, genéricas y sociales. Además, el uso de las TICs y las lenguas extranjeras suponen una ampliación de conocimientos, destrezas y actitudes con el fin de poseer unas habilidades.
La actual aplicación del aprendizaje por competencias en la educación, procede del entorno laboral y empresarial, de ahí que se provoquen disputas y críticas por el enfoque competencial que se ha fijado en la educación (Valle & Manso 2013).

Debemos apreciar también que el apoyo a este paradigma educativo no procede solo de la Unión Europea. Cómo hemos podido apreciar anteriormente, sus orígenes no son educativos, incluso cuando se incorporan en el ámbito educativo, no lo hace en la educación obligatoria; sino que se incorpora en la Formación Profesional, que está más cercano al mercado laboral (Valle & Manso 2013).

Un aspecto relacionado íntimamente con las competencias es el concepto de aprendizaje permanente, que en este mundo que cada vez es más complejo, la aptitud, creatividad y capacidad de seguir aprendiendo y renovándose es lo importante y cobrará gran importancia en áreas específicas del conocimiento. Y así, el aprendizaje permanente comenzó a formar parte de los programas europeos en los sectores de la educación, la formación y la juventud (Valle & Manso 2013).
Por lo tanto, es fundamental que las competencias se centren en un marco de aprendizaje permanente, en un aprendizaje significativo.

En conclusión, ambos conceptos deben relacionarse, comprenderse, para el más insuperable desarrollo de las personas,  no solo para que se adapte al mundo laboral, sino para que forme parte de todo lo que la sociedad implica y  afronte todos lo retos de la sociedad actual.


Origen del discurso de la educación por competencias;
El discurso de las competencias ha entrado en España a la vez para la Educación
Básica y Superior .
Sin embargo,se orienta la enseñanza al desarrollo de habilidades complejas, más allá del aprendizaje de contenidos escolarizados, necesarias en la sociedad de la información. Pero  en ambos casos, la pedagogía por competencias puede quedarse en una nueva rectitud en los formatos de planificación que en poco altera la práctica.

A partir de los años 90 se comienza a promover investigaciones para el aprendizaje basado en competencias, una publicación fue el proyecto CHEERS (Career after Higher Education: an European Research Study) en 1997 (López Cazorla, 2010), en el cual, por un lado se señalan las competencias exigidas en el mundo laboral y por otro, permite apreciar el grado en que la formación superior ayuda a la adquisición de las competencias que posibiliten la incorporación al mundo laboral.

Después en el año 2000, destacaría el Foro Mundial sobre la educación de Dakar y la Cumbre Extraordinaria del Consejo de Europa que se llevó en Lisboa.

Más tarde, con el Proyecto Tuning (2003), siguiendo las directrices de la Declaración de Bolonia (1999) intentaba la construcción de un Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), contando principalmente con las competencias clave, estableciendo primero competencias específicas asociadas a las diferentes titulaciones (López Cazorla, 2010).

Más tarde, con el programa de “Trabajo Educación y Formación 2010”, la Unión Europea presenta en el año 2004 un documento donde se señalan y exponen ocho competencias básicas, que son las que se irán incorporando en el currículo que se materializa legalmente en la LOE (2006) (López Cazorla, 2010). Se propuso este programa con el objetivo de alcanzar los sistemas educativos y de formación. Y entre los objetivos se encontrarían: garantizar el acceso de todos a las TIC, la igualdad de oportunidades y cohesión social, mejorar la educación y la formación de profesores y formadores, un entorno de aprendizaje abierto, promocionar la ciudadanía activa, etc. (Europea U. , 2004).



Los alumnos, al terminar su escolarización obligatoria, y en su proceso de formación, deben de haber adquirido las competencias clave, más que las destrezas básicas. Esto se debe a un cambio de paradigma pedagógico de sentido conceptual; puesto que el concepto de “Competencia” tiene un mayor significado que el de “destreza”. La competencia supone la integración de unos conocimientos, destrezas (habilidades) y actitudes (que son las dimensiones de la competencia: dimensión cognitiva, dimensión instrumental y dimensión actitudinal) para aplicar esa integración de forma práctica y creativa en la ejecución de una tarea que debe tener una relación clara con la vida: lo que denominamos el desempeño de la competencia. La competencia, debe entenderse como un desempeño o realización, ya que representa una aplicación práctica de lo que se sabe, o sea, que es la representación practica de lo que sabemos (Valle & Manso 2013).

Competencias en la legislación española introducidas en la LOE en 2006;
·         Comunicación en lengua materna y lenguas extranjeras
·         Competencia matemática
·         Competencia científico-tecnológica
·         Competencia digital
·         Competencia social y ciudadana
·         Competencia artística y cultura
·         Competencia para aprender a aprender
·         Competencia para aprender a emprender

Estas competencias son utilizadas como orientación a nivel europeo y de las cuales en la LOE se ve reflejadas en España, además, debemos de tener en cuenta que las competencias de aprender a aprender y aprender a emprender también se pueden encontrar en las competencias anteriores. Así, se introdujeron las competencias en el currículum español;

·         Comunicación en lengua materna
·         Comunicación en lengua extranjera
·         Competencia matemática, científica y técnica
·         Competencia digital
·         Aprender a aprender
·         Competencia cívica y social
·         Sentido emprendedor e iniciativa
·         Sentido y expresión cultural

Comparación entre competencias básicas (LOE) y competencias clave (LOMCE)


BIBLIOGRAFÍA:

·         Cortés, A. (2014). El nuevo currículo  LOMCE y el trabajo por competencias. Fórum de Aragón, 12, 30-33.

·         Valle, J. y Manso, J. (2013). Competencias clave como tendencia de la política educativa supranacional de la Unión Europea. Revista de Educación, Extraordinario 2013. (pp. 16-25).


·         López, F.J. (2010). Una educación por competencias para una sociedad del siglo xxi. Revista digital innovación y experiencias educativas, 33, 1-7.


·         BOE (2015), Orden ECD/65/2015, de 21 de enero, ministerio de educación, cultura y deporte. Boletín Oficial del Estado. Nº 25, p. 6989.

BOE (2014), Real Decreto 126/2014, de 28 de febrero, ministerio de educación, cultura y deporte. Boletín Oficial del Estado. Nº 52, p. 19349 - 19352.

lunes, 11 de abril de 2016

Cómo desde la Educación se ha conseguido que España sea una sociedad Democrática

Facultad de Educación de Cuenca:

Marina Penadés
                                                                                                                                                     Cristina Álvarez
Marta Delgadao
Raúl García

v  Sociedad democrática:

El ideal democrático aspira, a que la comunidad política, que este espacio común en el que desenvolvemos nuestra vida, sea hasta cierto punto una comunidad de iguales y no una comunidad estratificada, que tolera que sus miembros sean castigados por la naturaleza o por la cuna. Ésta es, aunque solemos olvidarlo, y aunque la igualdad hoy día tiene mala prensa, el principio básico de toda acción política en una sociedad democrática. Lo propio de una sociedad democrática, es que aspira, en algún nivel siquiera mínimo, a ser una comunidad de iguales, sino en bienestar, sí al menos en recursos iniciales.

Una sociedad democrática, en otras palabras, entiende que una sociedad justa es una sociedad que distribuye los recursos y las oportunidades en relación al mérito de las personas. Es una sociedad que se alegra de las diferencias que son producto del esfuerzo, y que se entristece cuando se trata de diferencias inmerecidas, que son producto del azar natural o de la simple pertenencia familiar. Al desconfiar, como vengo diciendo, de la naturaleza y de la historia, la sociedad democrática trata dentro de ciertos límites a los talentos innatos como bienes comunes, y a las discapacidades o desventajas, como desventajas también comunes. (Peña, C.2005 p.23)


v  Cómo la Educación ha conseguido que España sea una sociedad Democrática:

Si queremos tener una buena escuela hay que tener mejores directores y mejores profesores. El esfuerzo mutuo, la buena gestión y el buen trabajo que los maestros hagan de sus alumnos, son medidas orientadas a mejorar el aprendizaje en la escuela. Para que en la sociedad haya un reflejo de democracia, la escuela juega un papel fundamental en el que se debe poner en conocimiento y practicar democracia. Los alumnos tienen que llegar a interiorizar y probar en sus carnes este sistema que para ellos es nuevo y desconocido. Hay que hacer que este sistema para ellos sea de un uso normal, del que puedan valerse de cara al futuro en sus vidas adultas para utilizarlo de cualquier manera.
Las personas que hacen escuela, para conseguirlo se aseguran de que la escuela no incluya barreras institucionales para los jóvenes. Los educadores comprometidos con la democracia se dan cuenta de que es probable que las fuentes de desigualdad en la escuela se encuentren también en la comunidad. Otro de los grandes propósitos de las escuelas democráticas es conseguir mejorar el clima de la escuela y aumentar la autoestima de los estudiantes.


La escuela tiene que optar por ser autónoma. Esta autonomización, les permite el alcanzar una mejor creatividad y tener una más y mejor responsabilidad.
Los centros democráticos se caracterizan por la participación general en cuestiones de gobierno y elaboración de política. Las comisiones escolares, los consejos y otros grupos de toma de decisiones incluyen no sólo a los educadores profesionales, sino también a los jóvenes, a sus padres y a otros miembros de la comunidad escolar.
En las aulas, son los jóvenes y son los profesores  los que colaboran en la planificación y hacen llegar las decisiones que son importantes y preocupan en la escuela. Esta planificación democrática, se consigue tanto en el nivel de la escuela como en el del aula, es una herramienta que ayuda a de respetar el derecho de las personas a participar en la toma de decisiones que afectan a su vida, tanto en la escuela como fuera de ella.  

En una democracia en las escuelas se manifiestan cómo conseguir la igualdad de oportunidades para todos, un significante número de ellas están llenas de estructuras, como la dirección y el agrupamiento por capacidades, que niegan la igualdad de oportunidades y de resultados a muchos, particularmente a los pobres, a las personas de color y a las mujeres.
La defensa del agrupamiento heterogéneo se hace en parte para lograr un mayor rendimiento académico y social, pero de manera más amplia por motivos de justicia y acceso equitativo, como cuestiones sociales profundas (Oakes, 1985).

En resumen, nuestra sociedad democrática requiere una educación de calidad que llegue efectivamente a todos, mediante una distribución igualitaria, y que además sea la misma educación para todos, consiguiéndolo a través de la integración social. Los que están comprometidos con la educación democrática se sitúan en una posición de conflicto con las tradiciones dominantes de la escolarización.

v  Referencias bibliográficas:

·         BEANE, M. W. A. J. A., & Apple, M. (2002). Escuelas democráticas. Madrid: Morata.
·         Peña, C. (2005). Igualdad educativa y sociedad democrática. Políticas educativas y calidad. Reflexiones del Seminario Internacional, 21-31.

·         Crotti, E., Armas, G. De, Ketele, J. De, Gajardo, M., Garcí, J. E., Marí, J., … Internacional, S. (2004). Políticas educativas y equidad.